DRONES EN RECREACIÓN
Mucho más que Juguetes
Por Pedro Buonamico | Piloto de Drone
A estas alturas, ya no hay ningún Piloto profesional de Drone, que piense en estas aeronaves como juguetes sofisticados. El espectro operativo se ha expandido tanto que, ya son pocas las prestaciones profesionales que no apliquen, para el uso de Drones.
Pero, originalmente, los Drones modernos no tuvieron este rol profesional de importancia, que hoy cumplen. Sólo eran utilizados como una gran novedad en una actividad que, aun hoy se sigue realizando sin demasiada relevancia: el uso de Drones para RECREACIÓN.
En esta ocasión, quisiéramos dedicar este artículo a todos aquellos Pilotos y usuarios de Drones, que realizan actividades NO COMERCIALES y aportar una visión diferente, tanto sobre la importancia de su uso como sobre el nivel de responsabilidad que implica operar estas aeronaves.
Hagamos una aclaración: el término “DRONES RECREATIVOS” es tan común como incorrecto. Quizás, en alguna época no todos los Drones contaban con las prestaciones actuales y sólo podían usarse, para “volar”. Pero hoy, cualquier Drone, no importa su costo, porta una cámara que permite hacer algún tipo de registro.
Por otro lado, los precios accesibles de estas aeronaves, cada vez más modernas, facilitan que todos los Drones puedan ser usados de forma profesional o recreativa. Sólo dependerá del criterio y las exigencias del Piloto.
ASPECTOS TÉCNICOS
El auge del uso recreativo de Drones ha llevado la actividad a una visión tergiversada: ver a un Drone como un juguete. En muchos casos, son adolescentes e incluso niños, quienes manejan estas aeronaves no tripuladas sin ser conscientes que, en realidad, son herramientas tecnológicas de alta precisión.
Desde el manejo de baterías de Litio Polímero, pasando por el conocimiento de los sensores, cámaras, sistemas de geoposicionamiento, sistemas de control y todos los componentes que hacen funcionar un Drone, hasta la capacidad de configurar los distintos parámetros de software y de interpretación de la telemetría. La formación técnica de un piloto de Drone implica, no sólo práctica, sino también estudio y responsabilidad.
SEGURIDAD OPERACIONAL
Las costumbres y buenas prácticas de Seguridad Operacional siempre están asociadas a las Operaciones Profesionales con Drones. Y lo cierto es que, en estos ámbitos, el desarrollo, entrenamiento y aplicación de procedimientos de Seguridad Operacional, son algo cotidiano.
Por otra parte, cuando se habla de “Operación”, también se piensa que ese término pertenece exclusivamente a la actividad profesional. Y la realidad es que, una Operación es cualquier actividad que se piensa hacer con un Drone (en este caso). Incluso una actividad recreativa.
Cuando un Drone se enciende, además de comenzar una Operación, se activa una serie de riesgos y peligros potenciales, inherentes al propio uso, que no diferencian el trabajo de la recreación.
La evaluación de las zonas de despegue, aterrizaje y operación; la planificación de las rutas; los procedimientos a seguir ante fallas críticas; la identificación y mitigación de riesgos potenciales, y el seguimiento de una lista de chequeos, son algunos de los procesos que se deben tener en cuenta, tanto para hacer un relevamiento fotogramétrico, planificar un vuelo de fumigación, filmar un documental o simplemente, retratar un hermoso momento familiar.
EL MARCO NORMATIVO
El aspecto determinante, es la legislación. Todas las Normas en el mundo regulan, en mayor o menor medida, la actividad de Drones para uso recreativo. Y la República Argentina no es una excepción. Actualmente, el uso de Drones está regido bajo la RESOLUCIÓN 880/2019 y su Rectificatoria 885/2019 de la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil).
Y en este Reglamento, el “USO RECREATIVO” está descripto como una subcategoría en la clasificación de Vehículos Aéreos no Tripulados:
Además, la Autoridad Aeronáutica describe muy claramente cuáles son los derechos y obligaciones sobre el uso recreativo de Drones, límites operacionales, registraciones, etc.
Aunque no dé esa impresión, el vuelo recreativo y el comercial están separados por una línea muy delgada, en la que un metro más de altitud hace la diferencia en la Operación. Las limitaciones que la Normativa le impone al vuelo recreativo con Drones son tan claras como condicionantes y, en consecuencia, los usuarios no resisten la “tentación” de transgredirlas.
En esta misma línea, un capítulo aparte se llevaría el tratamiento y uso de las imágenes obtenidas por un Drone. En algunos casos, esta es la “madre” de todos los debates: si se sube una imagen a una red social, ¿sigue siendo privada?... Si un “tercero” usufructúa una imagen mía, ¿esa actividad comercial me involucra a mí también?... ¿dónde está el límite entre “compartir” y “exponer” una imagen, obtenida en un vuelo recreativo?... ¿Leemos todos los términos y condiciones de las plataformas que se usan comúnmente?...
Por otro lado, en algunos casos las Regulaciones de Vuelo con Drones entran en conflicto con los términos de Propiedad Privada: Dentro de los límites de su propiedad, ¿el dueño debe pedir permisos?... ¿Cuáles son los derechos y obligaciones que tienen los propietarios en su espacio aéreo privado?... Lo cierto es que, si todas las condiciones se dan para que los accidentes ocurran, de todos modos, van a ocurrir.
Por todo esto, resulta fundamental que los usuarios de Drones para uso recreativo conozcan y estén familiarizados con las Normativas locales vigentes.
Sería muy bueno, para los usuarios de Drones, entender que los Pilotos comerciales, también pueden volar de manera recreativa. Y lo harán mucho mejor, porque cuentan con las licencias correspondientes y los requisitos necesarios, por ejemplo, para disponer de un espacio aéreo más grande. Pero lo más importante es que, tener una licencia habilitante integra a los pilotos al ecosistema aeronáutico y reconoce su responsabilidad, independientemente del tipo de vuelo que se quiera hacer.
CONCLUSIÓN
No importa el tamaño, peso o prestaciones que tengan; ningún Drone es un juguete. Pensar de esa manera, claramente es ignorar las capacidades de una tecnología muy compleja y, sobre todo, subestimar su poder de daño, a uno mismo o hacia los demás.
No sólo la pericia para volar es importante; conocer los aspectos técnicos de la aeronave y todo su sistema, respetar las buenas prácticas de vuelo y estar familiarizado con las Normativas locales, son los principales requisitos para generar un ámbito de Seguridad Operacional.
Ser portador de una Licencia de Piloto de Drone, implica haber sido entrenado en estos requisitos y contar con el apoyo de la Autoridad Aeronáutica, para hacer un uso responsable del espacio aéreo.
Mientras el Drone esté en el aire, va a convivir con otras aeronaves. Y es importante entender que, las acciones de un Piloto podrían condicionar las operaciones de los demás, aún durante un vuelo recreativo.